Análisis: ‘La tribu’. Una nueva versión de ‘Crónicas marcianas’

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El nuevo programa de Sardá se presentó con mucha promoción pero poca información sobre cómo sería. Ahora, tras su primera emisión, ya podemos hablar de él con conocimiento de causa.

Una de las incógnitas era si sería una especie de ‘Crónicas marcianas’. Mi respuesta es: sí.

Pero a parte de esta afirmación, analizaré el programa más detenidamente.

He de decir que ver ‘La tribu’ hace que tu memoria te transporte a la época en que Sardá conducía ‘Crónicas marcianas’ por infinitos motivos. Parece que Telecinco pensó que rescatar este “clásico” de la televisión era la panacea para salvarse de la crisis que le acucia, y no ha sido así.

Sardá volvió jugando exactamente las mismas cartas que jugaba en el pasado. Parece que se les ha olvidado que esa misma fórmula ya vivió síntomas de desgaste y se le fue dando de lado en favor de un emergente ‘Buenafuente’.

El programa es supuestamente un show con entrevistas, pero más que sacar partido a los invitados busca el lucimiento televisivo de sus presentadores. Y digo esto porque a ninguno de los entrevistados invitados se le sacó partido en la entrevista, hablando de paridas o simplemente de nada. A la única que se le intuyó un principio de entrevista fue a la ex ministra, Magdalena Álvarez, pero cuando la cosa se puso un pelín seria cambiaron de tercio y la hicieron lanzar una pelota a canasta (¿para qué?) en un juego que me pareció una mala copia de los que hacen en ‘El hormiguero’.

En cuanto a los colaboradores, tampoco dieron la talla.

La mejor fue sin duda Mercedes Milá, que demostró ser un monstruo televisivo que domina un plató a la perfección, aunque también es verdad que no supo mantenerse en el segundo plano que supone ser colaborador, robándole el protagonismo a Sardá cada vez que aparecía en escena. Además, el supuesto papel de portavoz de los internautas no resultó creíble, fue más una escusa para que entrara y saliera a preguntar lo que le diera la gana.

Por su parte, Boris dejó su faceta glamourosa al no tener a su lado a la glamourosísima Ana García Siñeríz, y volvió a las andadas, retomando su papel histriónico de CM, con gritos incluídos.

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