Resaca Eurovisíva

Anoche tuvo lugar la última gala del Festival de Eurovisión, ese que a todo el mundo le parece una cutrez, pero que sigue rompiendo audímetros. No voy a decir mucho que no se haya dicho, pero sí me gustaría comentar alguna cosilla.

La audiencia. Aunque no ha sido tan espectacular como la del año pasado, lideró su franja sin ningún problema, muestra de que el Festival, pese a quien pese, sigue interesando. Fue visto por 5.122.000 espectadores de media, lo que supuso un 35,9%. Las votaciones subieron hasta los 6.198.000 y 39,3%. El mayor pico de audiencia llegó hasta los 8.780.000, durante la actuación de Soraya.

La gala en general y la organización rusa. Me sorprendió el nivel de este año de Eurovisión. Este año la vi un tanto menos casposa (y no sólo por la ausencia de Chiquilicuatres), las actuaciones estaban en un nivel eurovisívo más alto, con buenas puestas en escena y otros elementos llamativos. En cuanto a la organización del evento, también me pareció muy buena, la realización, la infografía y, sobre todo, el gran escenario que montaron.

La actuación de Soraya. Pese al mal puesto en que quedó su actuación en el ranking de votaciones, me parece que Soraya estuvo más que bien y representó al país dignamente. No obstante, la actuación en su total no brilló como debiera. La cantante en sí estuvo espléndida, buena voz, presencia en el escenario y muy desenvuelta. Pero la performance no estuvo tan bien. La coreografía era bastante sosa y no hubo grandes efectos salvo la desaparición, que no quedó gran cosa. Los bailarines estuvieron muy normalitos (estaba Alexei, el que siempre tenía los premios en ‘Money, money’), quizá eran pocos, y el coro no estuvo a la altura. En definitiva, faltó espectáculo, sobre todo para ser la última en cantar, cuando la gente estaría ya aburrida de tanta gala.

El resultado. Aunque suene tópico, me pareció injusto. Tanto por el mal lugar que recibió Soraya como por quien resultó ganador, para mi gusto la canción más sosa y una de las más feas de la noche. Otras actuaciones muy entretenidas y espectaculares como las de Ucrania, Alemania o Suecia tampoco quedaron en buen lugar.

El Retorno, la gala post-Eurovisión. Además de lo sosa que fue por los bajos ánimos con los que se encontraba el personal, no dio mucho de sí, a excepción de algún comentario de Uribarri. Podría haber durado más y mantener durante más rato el buen 22% de share que hizo, en lugar de la película posterior que cayó a un triste 12%.

El nuevo comentarista. Era imposible que un nuevo comentarista controlase el tema con la soltura con que lo hacía Uribarri, curtido en años, pero al nuevo comentarista se le notó muy, muy verde, se perdía y no daba una con los datos que ofrecía.

El trato de TVE al Festival. Desde luego, ha sido nefasto. Ninguna de las semifinales fue transmitida en directo, quedaron marginadas a la madrugada de La2 en una emisión en diferido. Y para colmo, la gala vespertina de antes del Festival que iba a tener lugar la misma tarde del sábado fue cancelada por el partido de tenis de Nadal, el cual deberían haber trasladado a La2. La propia Alaska hizo un comentario un tanto dolida al respecto de que les habían la gala previa.

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