No sé nada de televisión pero voy a dirigir la pública

alberto oliart

Normalmente me niego a confirmar que España sea un país de pandereta, y también a recriminar una posición tercermundista de nuestra televisión con respecto a la yanqui.

Pero hay días negros que me quitan la razón. Hoy es uno de ellos.

El hasta hoy presidente de RTVE, Luis Fernández, ha dimitido y el nombre de su sustituto suena a risa, y no menos lo que viene después.

Luis Fernández ha hecho una buena gestión en la que además de crear contenidos con buena imagen y cercanos a la función de servicio público han conseguido algo muy importante, ser líderes de audiencia. Y más aun, los Telediarios han ganado en credibilidad, algo básico para una oferta pública.

Pero lo malo no es quien se va sino quién entra. Para ocupar su cargo han nombrado a Alberto Oliart, un señor de 81 años, licenciado en Derecho, que fue Ministro de Defensa. ¿Por qué? Ni se sabe. Alguien podría pensar que en sus ratos libres este señor es un amante de la caja tonta y podría hacerlo bien. No es el caso. El propio Oliart, en sus primeras declaraciones ha dicho:

“No sé nada de televisión, pero es lo mejor para juzgar en este cargo”.

No señor, no es lo mejor. Lo mejor es saber mucho, muchísimo de televisión. La cadena pública no está para pagarle las prácticas en dirección de empresas audiovisuales a un señor que debería estar disfrutando de su pisito en Torrevieja. La cadena pública no es un banco de pruebas ni un sitio en el que meter a amiguitos a entretenerse, al menos no debe serlo en sus puestos más altos.

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