La seguna entrega de ‘El Pacto’ no cumplió las expectativas

La semana pasada hablé del estreno de ‘El Pacto’, y hoy toca hablar de la segunda y última parte de la miniserie, que se emitió el pasado fin de semana.

Sé que ya han pasado varios días, y no es que se me haya pasado, es que simplemente me ha dado una pereza enorme escribir de esto.

He de decir que tengo sentimientos encontrados. Lo que ya comenté de que es una serie bien ejecutada e interpretada se mantiene, claro, pero tengo mis reticencias con respecto al desenlace.

Y es que con la primera entrega y ese video final las expectativas se elevaron, nos hicieron pensar que había un motivo muy gordo para el pacto, y no fue así. Y en ese punto fue decepcionante porque me esperaba más que la simple chiquillada para que no se vaya una amiga del pueblo… Nos dejaron entrever que no se trataban de cosas de adolescentes del tipo dar por saco a la madrastra embarazada, pero sí que iban por ahí los tiros.

Esperaba más de la chica “demasiado lista” y de su plan.

Por otro lado, el final estuvo muy precipitado. De repente, en unos minutos, las vimos a todas preñadísimas y paridas, cerrando las tramas de si una volvía con su novio y si la otra había malparido. Y todo con una música demasiado alta, a lo videoclip. Todo muy acelerado.

Sí me gustó de esa escena final que mostraron una dualidad entre que las chicas estaban contentas de tener sus hijos pero por otro lado se veían superadas por la situación y se arrepentían de no estar viviendo la vida de las jóvenes de su edad.

En fin, que ‘El Pacto’ ha sido entretenida y ha estado bien hecha aunque el final me ha dejado algo frío, y que la primera parte consiguió elevar unas expectativas que la segunda no supo cumplir.

Eso sí, parece mejor de lo que será ‘Inocentes’, la segunda tv movie de Calparsoro para Telecinco que se verá este domingo, que por lo visto en la promo, no me convence nada con esas chicas haciendo de chonis exageradas y Álex González haciendo de mafiosillo del tres al cuarto a lo Sin tetas.

‘Generación Ni-Ni’: Ni estudian, ni trabajan, ni me importa

En esta entrada dije que pensaba que ‘Generación Ni-Ni’ sería un «híbrido del nefasto ‘De patitas en la calle’ con el tono de ‘Hermano mayor’» y no me equivoqué, salvo que hay que añadirle un calco a la casa de ‘Gran hermano’, el supuesto mensaje de ‘Curso del 63’ y una producción baratera.

El problema que puede tener este programa de entrada es la cadena, y es que laSexta tiene un público determinado que está acostumbrado a cuatro cosas, siempre en el mismo estilo y tono, y eso ha estado bien para fidelizar un público, pero a la hora de abordar nuevos géneros y estilos le hace el efecto contrario. Ni es un programa para el público de ‘SLQH’, ni el público de este tipo de programa (que mejor encajaría en Cuatro o Telecinco) está acostumbrado a buscar estos contenidos en la cadena del “bienhumorando”.

Más allá de este bache previo, el programa no me gustó demasiado. El comienzo fue entretenido, con los videos introductorios en los que protagonistas y familiares contaban lo malhechores y gandules que eran los elegidos por el programa. Yo me reí un rato con sus narraciones, aunque me temo que la risa no es lo que el programa pretende.

Y aquí comienza el problema principal del programa, ¿qué pretende? Presumiblemente quieren contarnos cómo estos individuos pasan de ser unos maleantes a unos ciudadanos de bien. Pero el mensaje no queda muy claro. Por un lado nos intentan crear esa atmósfera de tensión entre testimonio y música dramática (esto da para otro capítulo, pero habría que aclarar que la música no lo es todo para crear tensión y que a veces se pasan y se les nota el plumero), y tienen a esos psicólogos intentando aportar seriedad al asunto, como si de un experimento sociológico de la Milá se tratase. Pero por otro lado nos meten un montón de relleno con la convivencia, que resulta más distendida, y es inevitable que el chip se te cambie y sientas más que estás ante un ‘Gran Hermano’ de gente chunga que ante un caso de ‘Hermano Mayor’. Como en ‘Curso del 63’ pero sin disfraces y con los participantes aún más pasados de vueltas.

Y luego están los ya mencionados psicólogos que hacen también las veces de presentadores. Gran error, porque por muy buenos psicólogos que sean, frente a la cámara no han estado a la altura. ¿A quién se le ocurre? No todos los psicólogos son Rocío Ramos.

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