Jonathan se proclama ganador de la tercera edición de ‘Fama: a bailar’

Si el sábado pudimos ver cómo Yaima y Javier se alzaban con el reconocimiento de la mejor pareja de la tercera edición de ‘Fama’, hoy domingo hemos visto a Jonathan proclamarse como el mejor bailarín individual de esta edición.

No soy muy seguidor del concurso, pero con lo poco que lo he visto he podido percibir que el chico no era el más popular entre sus compañeros, o que al menos despertaba amores y odios a partes iguales, y aun así se impuso en las votaciones a la otra finalista, Lourdes.

Independientemente del resultado, vi varias cosas en la gala final que me llamaron la atención. Y es que siempre que veo ‘Fama’ me da la impresión de que le falte un hervor, o que hay algo que podría estar mejor hecho…

Lo más grave fue lo anticlimático que fue el final, mucho peor y menos emocionante que la gala en la que ganó Sergi, por ejemplo. Fue muy raro, la verdad. Paula Vázquez anuncia el nombre del ganador. Éste sale corriendo y se quita de encima a sus compañeros que intentan abrazarle, después se abraza a los profesores y otras personas, y después a algún compañero, aunque parece que pocos de ellos se alegren.

Y ahí llega Paula Vázquez que lo saca del barullo, cortando el royo de cuajo para anunciarle que ha ganado un coche. Al muchacho el coche le importa un pimiento y sigue celebrando su triunfo, pero Paula se empeña en que el chico tiene que ir a disfrutar el coche, que ya que la marca ha pagado tiene que salir bien bonito por la tele, pero el chico se sale del coche porque le da igual. Y la marca de coches queda aún peor, ignorada por completo.

Paula despide el programa con la gente rajando detrás de ella, alumnos y algún profesor con cara de disgusto. Y se acaba todo mientras el ganador dedica a cámara unas palabras que no se escuchan (se intuyen unos gracias) porque no tenía micrófono y la música estaba a toda pastilla.

Otras cosas a mencionar son, por ejemplo, el escenario o el público.

Sigue leyendo