Las tardes de Cuatro están perdidas y sin sorpresa

Si el otro día hablaba del lío que tiene Cuatro con su access y sus noches, la situación de sus tardes no es mejor, y hoy toca hablar de eso.

Ya hemos pasado las cinco jornadas laborables correspondientes a la primera semana de Cuatro desde que acabó ‘Fama: a bailar’ y con su nueva oferta en la parrilla.

Ha sido una semana extraña, con un buen batacazo, mucha programación de relleno y cambios repentinos. Pero vayamos por partes.

La principal novedad de las tardes era el estreno del serial ‘Valientes’ que tuvo lugar el lunes. Y podemos decir sin equivocarnos que ha sido un rotundo fracaso. La serie comenzó con un triste 5,1% de share en su estreno, pero lo peor es que después bajó más aún. Estos son sus datos de audiencia.


Con estos resultados, no sería de extrañar que Cuatro se la cargase en cuanto tuviese algo mejor que poner, que al parecer no lo tiene.

Otra novedad de la cadena es la nueva etapa de ‘Password’ conducido por Ana Milán. Sus resultados son difícil de interpretar ya que se ven supeditados a los malos datos que ha recibido esta semana de sus predecesores de parrilla, pero lo que podríamos decir es que más o menos ha mantenido los índices de audiencia que venía haciendo Luján Argüelles.

Y ahora viene lo mejor, esa franja entre ‘Valientes’ y ‘Password’ donde Cuatro ha tenido esta semana un disloque de campeonato.

El lunes tenían anunciado que emitirían una reposición de ‘Entre fantasmas’, pero en lugar de eso, sin previo aviso emitieron ‘Reforma Sorpresa’, por sorpresa. El programa no obtuvo  buen resultado con un 4,1%.

El martes, cuando el episodio de ‘Valientes’ ya era más corto, decidieron volver al plan de emitir ‘Entre Fantasmas’ seguido de ‘Reforma sorpresa’. La serie de Jennifer Love Hewitt emitió el primer episodio de la tercera temporada, ya bastante antiguo, y consiguió un bajísimo 2,7%, y después ‘Reforma sorpresa’ se quedó en un 3,9%. El miércoles siguió la misma oferta y ‘Entre fantasmas’ anotó un 3,2% y el programa de Nuria Roca un 3,8%.

Entonces llegamos al jueves y la cosa se trastorna más aún. Nos salen con que van a poner reposiciones de ‘Perdidos’. Así, el jueves comienzan a emitir la serie, pero ¿qué episodios? Ahí está la gracia. Los episodios del jueves, tres, no tenían mucha conexión entre sí. Concretamente fueron: 3×23 – A través del espejo (Parte 2), 4×05 – La constante y 4×14 – Como en casa en ningún sitio (Parte 3). Es decir, los finales de las temporadas 3 y 4, y en medio un capítulo suelo, uno de los mejores de la serie, eso sí.

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Eurovisión 2010: el interés por el Festival, Karmele y otras bufonadas

“Eurovisión no interesa”. Esa afirmación que todos toman como axioma es en realidad una burda mentira. Si no interesara, ¿por qué es todos los años uno de los programas no deportivos más vistos del año? ¿por qué se congregan ante el televisor para ver la actuación de España tanta o más gente que para ver jugar a la Selección? ¿por qué corren ríos de tinta con los candidatos y la gente no para de hablar de ello, aunque sea para echar pestes? Pues porque Eurovisión sí que interesa. La que no interesa es la OTI.

Antes que nada voy a explicar mi opinión con respecto al Festival. No soy de esos que lo atacan diciendo que está anticuado, que es casposo y cosas de esas, pero tampoco soy un eurofan. Estoy en un punto intermedio.

No lo vería si fuese todas las semanas, pero una vez al año me resulta entretenido para pasar una tarde en compañía opinando qué actuación te ha gustado más, quién ha tenido mejor coreografía o lo horroroso que era tal vestido. Y luego si eso te indignas con que los países del Este estén conchabados, y a otra cosa mariposa.  Y si me lo pierdo no me importa, ni me da por querer saber cómo van las preselecciones en Bielorrusia, pero tampoco tengo ese odio irracional que se le tiene.

Me parece un show entretenido, y suele ser interesante ver el despliegue de medios que se hace y cómo se vuelcan muchos países en ello, y normalmente queda algo curioso, un buen show. Eso sí, te tiene que gustar un poco la música comercial, sino quizás te aburras.

Dicho esto, quiero expresar mi opinión sobre el tema Karmele, Chikilicuatre y demás fauna y flora. Me sorprende que la misma gente que le rió la gracia a Rodolfo Chikilicuatre ahora se indigne con la mala imagen que podría dar Popstar Queen (Karmele) de España en Europa. Algunos se empeñan en decir que Chikilicuatre tenía gracia porque era una irónica crítica al festival y a un estilo de música, y otros dicen que tenía gracia por ser el primero en hacerlo. Pamplinas, porque lo de mandar frikis lo llevan haciendo varios países desde hace mucho tiempo, así que de original nada. Incluso podríamos considerar como “candidatura cómica” la que presentaron Las Supremas de Móstoles, que a mí me hacía infinitamente más gracia que los otros dos personajes juntos.

A mi forma de verlo, Chikilicuatre y Popstar Queen y son lo mismo, sólo que uno tiene un humor tipo El terrat y otro tipo La fábrica de la tele, y a unos les puede hacer más gracia un humor y a otros otro. Pero en esencia es lo mismo, mandar un personaje al concurso para hacer una gracieta y de paso hacer promoción al programa que manda el personaje.

Y a mí, que ya he dicho que Eurovisión no me desagrada, esta historia de mandar personajes cutres para fastidiar no me hace gracia. Pero ni esos dos, ni otras candidaturas tipo a la de John Cobra que ahora se está dando bombo. Sinceramente no entiendo como gente que a la que no le gusta Eurovisión gasta tiempo y esfuerzo en votar a candidatos cutres para que vayan a Eurovisión. Si no os gusta, ¿por qué molestáis? ¿por qué no dejáis tranquilos a los que sí disfrutan con el Festival?

Es como si un ateo entra a una iglesia, le pide al cura que le deje hacer la lectura y cuando sube al púlpito se pone a contar un chiste de Chiquito de la Calzada, por fastidiar. Sería absurdo ¿no? Pues es igual, si no te gusta Eurovisión, pues vete a Benicassim o a donde sea y deja a la gente en paz.

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