Survivor: Samoa

Como ya dije el otro día, voy a comentar las temporadas que he visto de ‘Survivor’ una a una. Y hoy toca empezar por Samoa, que es la primera temporada que vi del programa y la que consiguió engancharme al formato. Vistas otras después, no puede decirse que Samoa sea la mejor temporada, pero tiene varios puntos a su favor, arranca fuerte y la estrategia es visible desde el principio, tiene algunos juegos bastante buenos y algunos cuerpos interesantes que alegran la vista, todo sea dicho.

A partir de aquí, spoilers de toda la temporada ‘Survivor: Samoa’.

Hablar de ‘Survivor: Samoa’ es hablar de la temporada de Russell, eso está claro. Un Villano no sólo por excelencia sino también por voluntad propia, pues decidió que desde el instante en que pisase la isla mentiría, urdiría, atacaría y se comportaría de la forma más miserable posible. Y era un buen plan en parte, sólo en parte.

Porque Russell comenzó a mermar las capacidades físicas y psicológicas de su tribu, Foa Foa, haciéndoles perrerías varias, lo que provocó que entrasen en una larga racha de derrotas contra la tribu rival, Galu. ¿En qué beneficiaba esto a Russell? Pues no en demasiado, porque llegar a la unificación con tan pocos miembros en su tribu casi le cuesta la propia expulsión. Por otro lado, Russell inició su “alianza de rubias tontas”, contándoles a todas la misma milonga y diciéndoles que no se lo contasen a nadie. Mientras el resto daba palos de ciego.

La estrategia de Russell no fue echar a los más débiles ni nada de eso. Utilizaba ese pretexto a veces para señalar a gente, pero su verdadera motivación para expulsar era quién era una amenaza para él y quién no confiaba en él, eliminando a quien dudase de su palabra o de su autoridad, como a Marisa, Betsy o Ashley.

Mientras tanto, en Galu no pasaba gran cosa, todos eran más o menos felices mientras Shambo era marginada, y con toda la razón del mundo, porque vaya ser insoportable y borderline. Me hace gracia que en el primer episodio Shambo decía que todo el mundo la amaba nada más verla o algo así, y al poco de estar en la isla estaba apartada, reviviendo sus traumas de patio de colegio y criticando a su tribu 90210.

En cuanto a otros concursantes, la verdad es que en esta edición hubo bastantes sosainas como Mick, Jaison o Brett (que lo único interesante que hizo fue tirarle los tejos a Mick en la pregunta del final tribal council). Pero sí me gustaron Liz y Betsy, que fue una pena que no llegasen al merged, John, que era el más inteligente de Galu aunque no supo ver venir a Russell o el dúo Laura-Mónica.

Esta edición fue también la de los ídolos de inmunidad ocultos, o una de las ediciones en la que estos han dado más juego. Los concursantes sabían que existían, y Russell, muy inteligentemente, buscó en lugares peculiares, ese tipo de lugares clave que podrían ser descritos en una pista, como el puente del arroyo o un hueco de un árbol muy extraño. Sin su capacidad para encontrar ídolos, y también para atemorizar o engatusar a sus compañeros enseñándoselos, Russell no habría avanzado tan fácilmente.

Por todo eso, siendo la edición en la que Russell es el concursante más destacado, la gran pregunta es, ¿merecía ganar Russell? Yo pienso que no.

Russell fue un gran jugador, pero sólo en parte. Me explico: Survivor tiene dos partes, una es llegar a la final y otra que la gente a la que has sentado en el jurado sea favorable a ti. Russell consiguió lo primero por méritos propios, sí, pero lo hizo de tal manera que cabreó demasiado al jurado, tanto como para que no supiesen reconocerle su labor. No supo ser suficientemente discreto, pecó de orgullo, de querer verse como el Padrino de Samoa y durante las últimas jornadas fue realmente tiránico con los demás, tratándoles fatal, haciéndoles que le imploraran clemencia y cosas así. Mientras que en la primera parte del juego nadie sospechaba de él y sus maldades, en la recta final puso sus cartas demasiado bocarriba, y la gente vio quién era Russell. El grave error de Russell fue olvidar que esa misma gente a la que estaba despreciando era su pasaporte al cheque del millón de dólares. Por tanto, no puede decirse que fuera el mejor jugador de Samoa, porque se empleó bien en una parte del juego y obvió la siguiente.

Además, yo soy de la opinión de que Natalie White sí hizo un buen juego. Supo ver que Russell era muy poderoso y se arrimó a él, supo tratarle de tal manera que no hiriese su gran ego ni le hiciese sentir en peligro o sin confianza, manteniéndose como se suele decir en el programa bajo el radar. Dejó que Russell la protegiera y llevase a la final y, además, dejó que él fuese el centro de los odios de la gente que iba sentándose en el jurado, siendo él el que mentía, manipulaba y cortaba cuellos.

Pero Natalie también jugó. Lo que no se suele decir, es que una de las jugadas clave, la que mantuvo con vida a Foa Foa fue orquestada por Natalie. Os recuerdo la situación: nueva tribu Aiga, cuatro de Foa Foa muy unidos y ocho de Galu, todos ellos muy unidos salvo Shambo deseando dar el chaquetazo. En cualquier caso se antojaba una victoria de Galu.

Pero, aun no me explico cómo, Natalie consiguió que media Galu se uniese a los Foa Foa para expulsar a Erik, uno de los miembros más fuertes de Galu, no sólo físicamente, sino a otros niveles, pues parecía que controlaba a los chicos de la tribu. En aquel capítulo Russell dice a cámara que no tiene ni idea de lo que está pasando, mientras que Natalie supo ver que en Galu había dos bloques (chicas y chicos) y supo aprovecharse de ello.

Tras la marcha de Erik y el chaquetazo definitivo de Shambo, la antigua Foa Foa lo tuvo ya más fácil para quitarse a los miembros de Galu uno a uno, y gracias a un ídolo de inmunidad y a sembrar malas ideas, Foa Foa consiguió llegar a la final.

Por tanto, aunque sea cierto que Russell es un buen estratega, se ganó a pulso no ganar su edición, mientras que Natalie no fue tan sosa ni tan mala jugadora como a muchos les parece. El que sí está claro que no merecía ganar fue Mick, y así quedó reflejado en los cero votos que recibió. Tenía cuerpo para rendir en los desafíos físicos pero nunca lo hizo, tampoco llegó a enterarse de la misa la mitad con respecto a las estrategias y estuvo perdido por la isla y llegó a la final casi de casualidad.

Yo la verdad es que durante el programa odié bastante a Russell pero también me gustaba que estuviese porque era consciente de que él era el que agitaba el juego. Por eso me gustó que llegara lejos y además que mordiera el polvo finalmente. No obstante, no lo haría tan mal cuando el público decidió darle el premio Sprint al mejor jugador de la temporada y se ganó a pulso un puesto entre los jugadores más míticos para la temporada ‘Héroes y Villanos’.

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