Factor ADN: Exhumación televisada

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Lo que me quedaba por ver. La noche del martes estuve viendo el programa de Telecinco ‘Factor ADN’ que presenta Lucía Riaño y no pude quedarme más sorprendido cuando la presentadora anunció que iban a realizar una exhumación para llevar a cabo unas pruebas de ADN.

La historia era algo así: Pepi, una mujer de Córdoba contaba que en su pueblo siempre había habido rumores de que ella era adoptada. Con el tiempo se enteró que no era hija de su madre, la que la había criado, puesto que tenía un problema de útero. Lo que no sabía era si su padre era o no su padre, y deseaba no ser la hija de éste, pues el hombre no se portó bien con ella, y menos con su madre, a la que dejó sorda de un martillazo. Pepi decía que no quería tener esos genes dentro de ella, porque aunque ella había salido buena (es su opinión, claro), esos genes podrían salir a sus hijas o generaciones futuras. Un dramón vaya.

Pues eso, que Pepi tenía un enorme interés en saber si su padre era (atención a la conjugación del verbo) su padre. Y digo “era” porque el señor lleva nada menos que diez años muerto.

Así, la señora acudió al programa, donde consiguieron los permisos necesarios para poder exhumarlo y así lo hicieron. En principio me pareció un poco fuerte que estuvieran allí grabando en el cementerio como abrían el ataúd de un hombre para extraer muestras de ADN. Pero luego pensé que no era para tanto.

Se dice que la belleza está en los ojos del que mira, y supongo que también lo están el morbo y otras cosas. Porque aunque en un primer momento mi reacción fue la de llevarme las manos a la cabeza por lo que iban a hacer, después no le vi tanta importancia y contemplé la escena de la exhumación más bien con la curiosidad científica de ver cómo queda un cuerpo, consumido por el paso del tiempo. Es algo natural y así acabaremos todos, nos guste o no. Además, si una cuestión así es mil veces retratada en ficciones como ‘CSI’, y más aun ‘Bones’, porqué no mostrarlo en la vida real.

He de decir que la escena de la exhumación fue corta y no se trató de manera malsana, sino que se mostró como un trabajo forense y poco más, aunque tampoco se puede dudar lo estrambótico de la situación.

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