‘Fama’, cada vez más

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En la primera edición de ‘Fama: a bailar’, el éxito del programa desbordó a los directivos de la cadena, que consideraron oportuno alargarlo bastante en el tiempo, haciéndolo durar cada día más tiempo en antena y también prolongando la edición meses y meses. Así surgió ‘La escuela en directo’, un prolegómeno de relleno para abrir boca.

Hace poco, y tras el rotundo fracaso de ‘Los exitosos Pells’, comenzó ‘El chat de Fama’. ‘Fama’, como buen reality baratuno que es, se fija en los más grandes y se aplica el cuento, así que como hace ‘OT’ tras sus galas, ellos se sacan de la manga un programa de relleno, pero diario. Si en ‘OT’ tienen a Ángel Llácer, en Cuatro tienen al inefable Rafa Méndez, otrora bailarín de “El baile del gorila”. Parece una pugna por ver quién consigue el presentador más irritante.

Y más recientemente han colocado otro ‘La escuela en directo’ entre ‘Fama: a bailar’ (el programa en sí), y ‘El chat’.

Es decir, se han sacado de la manga cuatro espacios que llenan la parrilla desde las 15:25 hasta las 17:55, lo que supone 2 horas y media al día al día.

En términos de programación lo veo más negativo que positivo.

Estamos de acuerdo en que los resultados de este apaño son mejores que los de ‘Los exitosos Pells’ y los del parche que se colocó después, ‘Psych’. Pero también es cierto que esos programas de morralla se quedan por debajo de la media de la cadena. Y lo que es peor, están contribuyendo al desgaste del programa.

La estrategia de Cuatro es intentar mantener durante buena parte de la tarde el mayor número de espectadores del exitoso programa. Pero parece que se le escapa que un programa que depende del anterior, sólo puede ir perdiendo espectadores. Unos se aburrirán cuando acabe ‘Fama’, otros cambiarán durante ‘La escuela en directo’ y otros apagarán la tele cuando llegue ‘El chat’. Es decir, siempre se tenderá a restar.

En cambio, es imposible sumar espectadores. Si no eres espectador de ‘Fama: a bailar’, lógicamente no vas a tener el menor interés en ver ‘El chat’ en el que se habla sobre el programa madre. No es un programa como ‘Sálvame’, por poner un ejemplo de otro programa que cada vez ocupa más espacio en parrilla, al que puedas conectar en cualquier punto o día, y que sí pueden irse y añadirse espectadores indistintamente.

Además, Cuatro está dando la imagen de no saber qué ofrecer, y de depender totalmente de un programa.

Y lo que tampoco entiendo es cómo los fans de ‘Fama: a bailar’, en su mayoría jóvenes, no tienen otra cosa que hacer durante la tarde, como estudiar, y pueden seguir ante la tele todas las horas que a Cuatro le plazca dilatar su reality estrella.

Así, la gran pregunta es ¿cuánto se puede estirar un chicle hasta que explote?